Si ya estás sintiendo cansancio de solo pensar en las fiestas que se aproximan, respira profundamente. La verdad es, el estrés de las fiestas es muy común y muchas veces empieza mucho antes de lo que esperamos.
- El cansancio de las fiestas puede empezar incluso antes de que éstas lleguen
- La presión para crear “recuerdos perfectos”
- Cuando la felicidad de las fiestas viene con un precio
- Señales de que podrías estar sintiendo cansancio de las fiestas
- Maneras de reducir el cansancio de las fiestas
- Los momentos más mágicos son generalmente los más simples
- Practica la autocompasión

¿Conoces la sensación cuando termina octubre y tu mente empieza a acelerarse con cosas para hacer en las fiestas? No te lo estás imaginando. Una encuesta de Total Brain encontró que el 27% de los padres con niños en EE. UU. empiezan a sentirse estresados sobre las fiestas tan temprano como noviembre. Eso es más de 1 de cada 4 familias sintiéndose agobiadas incluso antes de sacar las decoraciones.
¿La buena noticia? El cansancio parental es una señal de que la felicidad y el bienestar de tus niños te importan mucho. ¿El desafío? El estrés puede impactar negativamente cómo los niños disfrutan de las fiestas.
Los recuerdos de las fiestas más preciados para los niños probablemente no son los que te están estresando. Los momentos más mágicos de las fiestas muchas veces suceden cuando no estás tratando de crearlos. Suceden en los tiempos tranquilos, en los momentos espontáneos, y las veces cuando los planes no resultan como lo planeaste y se ríen todos juntos.
En vez de asumir lo que quieren tus niños, trata de preguntarles. Preguntas simples como “¿Qué fue lo que más te gustó del año pasado?” o “¿Qué es lo que te tiene más entusiasmado/a?” pueden ser reveladoras. Puede que descubras que tu elaborado plan les importa menos de lo que creías.
Las finanzas del hogar pueden ser una fuente significativa de estrés. Entre los regalos, comidas especiales, vestirse o “días temáticos” en la escuela, y actividades varias, los costos van sumando rápidamente. La presión de comprar el regalo “correcto” o hacer la fiesta “perfecta” puede hacer sentir agobio a cualquiera. Pero recuerda, tus niños no van a recordar el precio. Recordarán el sentirse amados e incluidos.
El cansancio de las fiestas comparte muchas características con el cansancio parental en general. Así es como puedes reconocer si el estrés de las fiestas se pasó hacia el territorio del cansancio:
Estás cansado/a antes de que empiece el día. No es simplemente cansancio regular. Es a lo que los investigadores llaman “agotamiento intenso” relacionado con tu rol de padre. La idea de los preparativos para las fiestas se siente agobiante.
Lo estás haciendo sin pensar. Estás resolviendo la logística de comprar regalos e ir a eventos, pero no estás presente emocionalmente. Puede que te estés distanciando emocionalmente como una forma de autocuidado.
Las actividades de las fiestas se sienten como mandados. Las cosas que solían gustarte, como decorar, hornear, o dar regalos, ahora se sienten como cosas en una lista interminable de cosas por hacer. Puede que sientas cansancio por las constantes exigencias de las fiestas.
Las cosas pequeñas desencadenan grandes reacciones. Tu niño preguntando, “¿Ya es Navidad?” por centésima vez hace que quieras gritar. Estás más irritable de lo normal y reaccionas mal con facilidad.
Puede también que te sientas culpable de no ser “lo suficientemente festivo/a”. La presión de las fiestas puede crear estrés adicional y avergonzarte cuando no sientes el ánimo que crees que deberías tener.
Aunque el cansancio de las fiestas es real, también puede ser prevenido y manejado. Aquí hay algunas estrategias prácticas que pueden ayudarte a recuperar tu felicidad en las fiestas:
Empieza por lo básico: sueño y autocuidado. Esto puede sonar obvio, pero es fundamental. Cuando estás descansado/a, todo lo demás se vuelve más fácil de manejar. Trata de mantener horarios consistentes para ir a dormir para ti y para tus niños, aún durante el caos de las fiestas.
Haz una lista realista para las fiestas. Escribe todo lo que sientes que “deberías” hacer en estas fiestas. Luego, pregúntate honestamente: ¿Cuáles de estas cosas son realmente importantes para tu familia? ¿Cuáles son motivadas por las expectativas de otras personas o la presión de las redes sociales? Enfoca tu energía en lo que realmente importa y deja ir lo demás.
Separa tus decisiones. Tomar muchas decisiones consecutivamente pueden hacer que te sientas sin energía. En vez de tratar de planificar todo de una vez, enfrenta una decisión para las fiestas a la vez. Date permiso para decir, “voy a pensar en eso mañana”.
Pide ayuda y recíbela. Muchas personas quieren ayudar durante las fiestas pero no saben cómo. Sé específico/a con tus solicitudes: “¿Puedes traer un acompañamiento para la cena?” o “¿Podrías recoger a mis niños de la escuela el martes?” Cuando alguien te ofrece ayuda, trata de aceptarla incluso cuando no hacen las cosas a tu manera.
Crea una mentalidad de “suficientemente bueno”. ¿Galletas para las fiestas que se vean perfectas para las redes sociales? No es necesario. ¿Un árbol de Navidad levemente ladeado? Tiene carácter. ¿Pijamas que no coordinan para la foto familiar? Es más auténtico. Tus niños van a recordar el amor y las risas, no las imperfecciones.
También está bien que te des permiso para decir que no. No tienes que ir a todas las fiestas, participar en cada evento escolar, o mantener cada tradición. Está bien elegir las actividades que le traen felicidad a tu familia y rechazar amablemente lo demás. El bienestar de tu familia es más importante que las expectativas de cualquier persona.
Enfócate en la conexión en vez de la perfección y tómate un momento para pensar sobre qué es lo que significan las fiestas para tu familia. Cuando sientas estrés y agobio, puede ser difícil estar presente, involucrado y disponible emocionalmente para tu familia. Toma en cuenta estas alternativas simples pero significativas:
Lean juntos historias sobre las fiestas bajo cobijas con chocolate caliente.
Sal a caminar por la tarde para mirar las decoraciones del vecindario.
Ten una noche de películas en familia con palomitas de maíz caseras.
Hornea galletas simples y deja que los niños las decoren con lo que quieran (sí, aunque usen demasiado glaseado).
Hagan regalos hechos a mano juntos o tarjetas.
Empieza un ejercicio en donde todos comparten algo por lo que están agradecidos.
Cuando tus actividades en las fiestas se alinean con los valores centrales de tu familia, se pueden sentir más significativos y menos como una carga.
Las fiestas no tienen que ser perfectas para ser maravillosas, y tus niños tienen suerte de tener un padre que se preocupa lo suficiente para querer hacer las fiestas especiales para ellos. Trata de ser el padre que se puede reír cuando las cosas salen mal, que puede estar presente para los pequeños momentos, y que ejemplifica cómo manejar el estrés de maneras saludables. Cuando tomas los pasos para manejar tu propio estrés y prevenir el cansancio, les estás dando un regalo que es más valioso que cualquier cosa que puedas poner bajo un árbol de Navidad.






