¿Estás planificando una rutina para preescolar o kínder por adelantado, o buscando crear una? ¡Estás en el lugar correcto! La transición de tener a tu niño pequeño en casa o en la guardería a tener que depender de niñeras para ayudar con la entrega y recogida en la escuela puede ser un cambio abrumador para los padres de niños que empiezan la escuela. Establecer rutinas claras puede ayudar a los niños y a ti a adaptarse a estos cambios y ayudarlos a tener un comienzo y un final consistentes para cada día escolar.

El paso de estar en casa a ir a la escuela es un cambio y un hito significativo para toda la familia. Para los niños, este cambio significa acostumbrarse a un nuevo horario, conocer gente nueva, hacer nuevos amigos y estar en un lugar diferente al que están acostumbrados. Para los padres y cuidadores, este cambio puede traer muchas emociones, prioridades cambiantes y responsabilidades adicionales. Es normal que todos en casa se sientan emocionados, nerviosos o las dos cosas, por el comienzo de la escuela.
Para ayudar a tu niño con este cambio, habla con él o ella sobre cómo es un día en la escuela. Hazle saber qué actividades divertidas podría hacer, como la hora del cuento o el tiempo libre. Si sabes su horario escolar, explícale cómo es. Explícale a qué hora almorzará o tendrá recreo, o cuándo lo volverás a ver. Esto le ayuda a saber qué esperar y puede darle una sensación de comodidad a lo largo del día. Conocer su horario o planes de lecciones también podría aliviar cualquier preocupación que pueda tener al saber qué van a hacer. Compartir tus propias historias sobre el comienzo de la escuela podría ayudarle a mostrarle que todos, incluso los adultos, pueden sentirse así a veces.
Si es posible, visiten la escuela juntos. Esto puede ayudarle a familiarizarse con los pasillos y los salones de clase con la comodidad de tenerte a su lado. Además, conocer a sus maestros y mantener una comunicación abierta, o leer los boletines escolares, puede ayudarte a sentirte más conectado con su día escolar. Ten en cuenta que no necesitas saberlo todo el tiempo. Conocer los puntos importantes sobre su día puede ayudar a iniciar conversaciones divertidas y crear un amor por el aprendizaje.
La consistencia y las rutinas pueden dar a los niños una sensación de seguridad y previsibilidad. Aunque las rutinas no siempre salen según lo planeado, cuando los niños saben qué esperar, puede ayudarles a sentirse más cómodos y seguros. Comenzar el día con una rutina constante puede ser útil para reducir cualquier preocupación que puedan tener sobre la escuela. Esto también podría ayudarles a concentrarse mejor en la escuela o a estar más emocionados por aprender cosas nuevas.
Una rutina matutina consistente y estructurada puede establecer un tono positivo para el día, especialmente cuando el tiempo puede sentirse en tu contra. Usar alarmas telefónicas, alarmas en dispositivos inteligentes o una lista visual de tareas para niños son algunas maneras que pueden ayudar a todos a controlar el tiempo y las tareas durante esas horas ocupadas.
Aquí hay algunas cosas para tomar en cuenta para esas mañanas ocupadas:
Tu hora de despertar
La hora de despertar de tu(s) niño(s)
Hora del desayuno
Recordatorio para cepillarse los dientes
El tiempo para ducharse y aplicarse loción
El tiempo para vestirse y arreglarse
Tiempo para cepillarse o peinarse
Empacar el almuerzo
Llenar su botella de agua
Preparar su mochila
Tiempo de manejar con tráfico, si lo hay
Incluso en las mañanas ocupadas, permitir tiempo para el desayuno es importante para la energía y la concentración de los niños durante el día. Si normalmente tienes mañanas ocupadas, intenta preparar el desayuno la noche anterior, como huevos hervidos, fruta, panquecitos o un bagel con queso crema. Tener opciones para llevar también puede ser útil, especialmente para aquellas mañanas que no salen según lo planeado. Alimentos como el yogur o las barras de granola son excelentes opciones para un desayuno rápido y saludable.

Después de un día ocupado en la escuela, los niños necesitan tiempo para relajarse y recargar energías. Intenta crear una rutina relajante después de la escuela. Una actividad tranquila, como dibujar o colorear, junto con una botana saludable, puede ayudar a los niños a pasar de la escuela a la vida hogareña sin problemas y prepararlos para la noche.
Tener una rutina constante a la hora de acostarse es importante para ayudar a los niños a dormir lo que necesitan. El método "Cepillarse, Libro, Cama" (Brush, Book, Bed) de la Academia Americana de Pediatría es una manera fácil de establecer una rutina nocturna. Primero, haz que tu niño se cepille los dientes. Luego, compartan una historia, ya sea de un libro favorito, un recuerdo o algo inventado. Esta es una gran oportunidad para conectar entre los dos. Finalmente, ponlos en la cama a la misma hora cada noche. Practicar esta rutina puede ayudar a los niños a desarrollar buenos hábitos de sueño.
Aunque las rutinas son importantes, sé paciente y solidario contigo mismo y con los demás mientras tu familia navega por estos cambios. Cada familia es diferente y las rutinas descritas anteriormente son simplemente sugerencias. Intentar un cambio a la vez antes de agregar otro puede hacer que el proceso sea más manejable. Explicar por qué están ocurriendo estos cambios de una manera que tu niño pueda entender fácilmente también puede ayudar a facilitar la transición.
Todos se adaptan a la escuela a su propio ritmo. Mantener una comunicación abierta con tu niño es más importante que cualquier rutina. Hablar entre los dos puede ayudarlos a superar esto. Aunque el horario escolar no se puede modificar, los cambios en sus rutinas en el hogar no tienen que ocurrir todos a la vez. El preescolar y el kínder son solo el comienzo del camino escolar de tu niño, tienes muchos días escolares por delante para que se adapten y para encontrar lo que mejor funciona para tu familia.






