InicioBuscar por edadesBebé + Niño pequeño
Infecciones de oído: Una guía para padres para ayudar a que sus pequeños se sientan mejor
Compartir esta publicación:

Pocas cosas son más difíciles para un papá o una mamá que ver a su pequeño sufrir y saber que todavía no tiene las palabras para decirle exactamente dónde le duele. Las infecciones de oído son muy comunes. La mayoría de los niños tendrán al menos una antes de cumplir los 3 años.

Si tu niño está inquieto, se toca las orejas o tiene problemas para dormir, una infección de oído podría ser la causa. Aquí tienes una guía para ayudarte a entender qué está pasando y cómo ayudar a tu niño a volver a sentirse bien y con ganas de jugar.

1899043263
¿Qué es exactamente una infección de oído?

Una infección de oído (que tu médico podría llamar "otitis media") normalmente se produce cuando se acumula líquido detrás del tímpano y en el oído medio. Cuando este líquido permanece en el oído medio, puede convertirse en un lugar donde crecen bacterias o virus. Esto muchas veces pasa durante un resfriado o en temporadas de alergias.

La razón por la que esto pasa mucho más seguido en los niños pequeños tiene que ver con cómo está formado su cuerpo. Los niños tienen las "trompas de Eustaquio" más pequeñas y más horizontales. Esos son los túneles o conductos que conectan el oído con la garganta. Como estos conductos no están tan inclinados como los de un adulto, es mucho más fácil que el líquido y los gérmenes se queden atrapados allí en lugar de drenarse de manera natural.

Síntomas a los que hay que poner atención

Dado que los bebés y los niños pequeños no pueden decirnos dónde les duele, muchas veces lo muestran con su cuerpo. Es posible que notes que tu niño se jala o se toca mucho las orejas. Aunque algunos bebés lo hacen solo para sentirse mejor, cuando hay una infección muchas veces lo hacen por la presión que se está acumulando dentro del oído.

Esa misma presión también explica por qué a veces se ponen más irritables o lloran más cuando se acuestan. Esa posición puede hacer que el oído les duela más, lo que provoca problemas para dormir y hacer que se despierten seguido en la noche.

También puede darles fiebre, que puede ir desde 100°F hasta 104°F, o incluso hacer que se vean un poco torpes. Dado que el oído controla el equilibrio, ese exceso de líquido puede hacer que tu pequeño se tambalee un poco al caminar.

En algunos casos, puede salir líquido del oído que se ve amarillo, blanco o hasta con un poquito de sangre. Si notas esto, o si tu niño deja de reaccionar ante sonidos suaves, es un buen momento para llamar a su pediatra.

Comprender el tratamiento según la edad

El tratamiento no es igual para todos. Los médicos tienen en cuenta la edad de tu niño y el tiempo que lleva sintiéndose mal antes de decidir cuál es la mejor opción.

  • Para bebés menores de 6 meses: Dado que su sistema inmune todavía se está fortaleciendo, la mayoría de los médicos recetarán antibióticos de inmediato para eliminar la infección lo más pronto posible.

  • Para niños de 6 meses a 2 años: Si los síntomas son leves y no hay fiebre alta, el doctor puede recomendar esperar y observar durante unas 48 horas. Pero si el dolor es fuerte o la fiebre es alta, lo más probable es que sí recete antibióticos para ayudar a que tu niño se sienta mejor.

  • Para niños mayores de 2 años: A esta edad, muchas infecciones de oído se curan por sí solas. Por eso, muchas veces el doctor primero recomienda observar. Si después de dos días el oído sigue doliendo o la fiebre continúa, entonces normalmente el siguiente paso son los antibióticos.

Si a tu niño le recetan medicamentos, asegúrate de seguir las direcciones específicas del doctor. Por lo general es importante terminar todo el tratamiento, aunque tu niño parezca sentirse mejor después de uno o dos días, para asegurarte de que la infección realmente desaparezca por completo.

Cómo ayudar a que se sienta más cómodo en casa

Mientras el medicamento (o el tiempo) hacen su trabajo, puedes ayudar a aliviar el dolor. Ponerle con cuidado un trapito tibio y húmedo por fuera del oído afectado puede darle algo de alivio de la presión.

También puedes consultar con tu pediatra sobre usar acetaminofén o ibuprofeno infantil para aliviar el dolor y la fiebre. A veces, algo tan sencillo como mantener a tu niño en posición vertical mientras lo abrazas o juegas pueden ayudar a reducir la sensación de pulsación en el oído.

Pasos sencillos para la prevención

Aunque no podemos evitar todos los dolores de oído, estos hábitos diarios pueden reducir las posibilidades de una infección:

  • Mantén al día las vacunas rutinarias: Vacunas como la de la gripe y la neumocócica protegen contra las mismas enfermedades que muchas veces provocan infecciones de oído.

  • Alimenta a tu bebé en posición vertical: Si le das el biberón, intenta mantener la cabeza de tu bebé más alta que su panza. Eso ayuda a evitar que la leche se vaya hacia atrás y llegue a esos pequeños conductos auditivos.

  • Amamanta si puedes: La leche materna contiene anticuerpos que ayudan de manera natural a tu bebé a combatir las infecciones.

  • Evita el humo de segunda mano: El humo puede irritar las trompas de Eustaquio y dificultar mucho más el drenaje del líquido.

  • Lávate las manos seguido: Como muchas infecciones de oído aparecen después de un resfriado, mantener las manos limpias es una de las mejores maneras de protegerse.

Cuándo llamar al médico

Confía en tu "instinto de mamá o papá". Si tu niño tiene fiebre alta, se ve más adormilado de lo normal o menos alerta, o si el dolor empeora en lugar de mejorar, llama a su pediatra. Están ahí para apoyarte y asegurarse de que tu pequeño vuelva a sentirse bien lo más pronto posible.

First 5 California
Aportación de:
First 5 California
¿Ha sido útil?
Únete a nuestra familia First 5, ¡es gratis!
Disfruta de los servicios personalizados según la edad de tu hijo cada vez que visites nuestro sitio web.