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Apoyando la salud mental familiar: Una guía para el bienestar y la prevención del suicidio

Ten en cuenta que este artículo habla de temas delicados relacionados con la salud mental y la prevención del suicidio. Si tú o alguien que conoces está pasando por un momento difícil, recuerda que hay ayuda disponible; no tienes que enfrentarlo solo.

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El Mes de la Prevención del Suicidio es un momento importante para que los padres y cuidadores reflexionen sobre la salud mental y el bienestar de sus familias. Es una oportunidad para aprender más, hablar abiertamente, ayudar a cambiar cualquier malentendido y recordarnos que la salud mental importa tanto como la salud física. Al conocer las señales y los riesgos del suicidio, puedes darte apoyo a ti mismo y a tus niños.

Rompiendo el Estigma

Un gran desafío en la prevención del suicidio es el miedo de hablar sobre la salud mental. Hablar abierta y transparentemente sobre los sentimientos, pensamientos y acciones puede animar a otros a hacer lo mismo. Esto puede llevar a conversaciones más profundas sobre la tristeza, la preocupación y el estrés cotidiano, y cómo pueden afectar la manera en que crías a tus niños. A través de esas conversaciones más profundas, es posible que la persona con la que estás hablando se sienta de la misma manera o haya pasado por algo similar. Aceptar esas conversaciones abiertas puede lograr que esa persona se sienta segura pidiendo ayuda.

Según la Fundación Norteamericana para la Prevención del Suicidio, aquí hay algunas maneras de iniciar la conversación:

  • "Hola, hay algo de lo que me gustaría hablar contigo. Es importante para mí y quisiera saber si podemos darnos unos minutos."

  • "¿Tienes unos minutos a la hora del almuerzo para que hablemos hoy?"

  • "¿Hay un buen momento en el que podría llamarte esta noche?"

Si la persona con la que te gustaría hablar no está disponible, no significa que no le importes. Hablar es el paso más importante que puedes dar, y es un paso firme hacia el cambio. Otro factor importante de la salud mental es comprender cómo afecta cada parte de nuestras vidas, incluyendo nuestros cuerpos.

La conexión entre la salud mental y física

La salud mental afecta más que solo tu estado de ánimo. También puede afectar la salud física de una persona. Por ejemplo, la depresión puede causar cansancio, dolores de cabeza y dolores de estómago. También puede hacer que alguien sienta el dolor con mayor intensidad, lo que lleva a dolores musculares y dolor de espalda. La depresión incluso podría causar cambios en la visión, como hacer que el mundo se vea borroso o gris. Y puede provocar problemas digestivos como estreñimiento o diarrea, o una sensación general de malestar en el estómago.

Un problema de salud física común que puede llevar a la depresión es el estrés crónico. El estrés crónico podría hacer que una persona sienta dolor muscular o tenga problemas para quedarse dormido. También puede causar un aumento de la presión arterial o un sistema inmunitario debilitado.

Saber que la salud mental y física van de la mano puede sentirse abrumador, pero también muestra cómo cuidar tu mente y tu cuerpo puede ayudarte en general.

Maneras de cuidar tu salud mental

Cuidar de tu salud mental es importante para ti y tu familia. Aquí hay algunas maneras de hacerlo para ayudar a cambiar tu enfoque del estrés y las preocupaciones al autocuidado y el bienestar:

  • Practica la atención plena: Prueba actividades de atención plena como la meditación, el yoga o llevar un diario. Esto puede reducir los niveles de estrés y hacer que te sientas mejor en general.

  • Busca ayuda: Si es necesario, habla con profesionales de la salud mental, únete a grupos de apoyo o llama a una línea de crisis. Conectarte con otras personas que entienden tus experiencias o que pueden ayudarte a navegarlas puede brindarte consuelo y guía. Aquí hay algunos recursos que pueden ayudar.

  • Establece límites: Crea límites saludables para ayudar a manejar el estrés y evitar el agotamiento. Está bien decir no a veces para poder concentrarse en lo que necesitas. Por ejemplo, puedes decir: "Estoy enojado/triste/frustrado en este momento. Necesito mi espacio por 10 minutos."

  • Mueve tu cuerpo: Haz ejercicio regularmente para mejorar tu estado de ánimo y energía. Encuentra un ejercicio que disfrutes y hazlo una parte regular de tu rutina.

  • Habla abiertamente: Fomenta conversaciones abiertas sobre la salud mental con tu familia. Hazle saber a tus niños que está bien compartir sus sentimientos y pedir ayuda.

Estas prácticas pueden marcar una gran diferencia, pero si tus sentimientos aún son tan pesados que te llevan a pensamientos de autolesiones o suicidio, debes saber que no estás solo y que hay ayuda disponible.

Reconociendo los pensamientos suicidas

Cuando alguien se siente abrumado porque enfrenta estrés o depresión, puede llevarlo a tener pensamientos suicidas. Si te encuentras luchando con esos pensamientos, no tienes que hacerlo solo. Hay ayuda disponible:

Buscar ayuda y hablar abiertamente sobre tus sentimientos son cruciales para tu seguridad y sanación. También puede influir en quienes te rodean, que podrían estar luchando en silencio, para que también busquen esos valiosos recursos.

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Cómo las experiencias adversas en la infancia, el estrés tóxico y el bienestar del cuidador están todos conectados

Las experiencias adversas en la infancia (ACEs, por sus siglas en inglés) son eventos potencialmente traumáticos que ocurren en la infancia. Estos pueden incluir abuso, negligencia o violencia familiar. Cuando los niños pasan por ACEs sin el apoyo adecuado, sus cuerpos y mentes pueden permanecer en una respuesta de huida, pelea o congelarse. Esto crea algo llamado estrés tóxico.

El estrés regular puede ayudar a los niños a manejar los problemas, pero el estrés tóxico es diferente. Puede causar problemas con sus emociones, comportamiento y aprendizaje que pueden continuar hasta la edad adulta. Sin embargo, los padres y cuidadores pueden ayudar a detener este ciclo. Pueden reducir los efectos dañinos del estrés tóxico en los niños creando un hogar donde todos se sientan seguros para hablar sobre sus pensamientos y sentimientos.

Para crear este espacio seguro, escucha lo que dice tu niño y dale tiempo para hablar antes de responder. Podrías decir algo como: "Está bien sentirse así. ¿Qué más sientes?"

Construir relaciones más fuertes y saludables es posible. Cuando cuidas tu salud mental, le muestras a tus niños cómo hacer lo mismo. Trabajar en familia para comprender mejor la salud mental, las ACEs y el estrés tóxico puede ayudar a los niños a crecer sintiéndose apoyados y seguros. También puede ayudarte a sanar de tus propias experiencias pasadas.

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Aportación de:
First 5 California
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