Imagínate esto: Tu recién nacido está llorando, y en el momento que lo levantas, se calma silenciosamente en tus brazos. En ese simple momento, no solo estás haciendo sentir mejor a tu bebé. También estás ayudando a que crezca su cerebro. En el mismo momento, estás incluso creando una base para las amistades que tendrá más adelante en su vida. Este es el increíble poder de la confianza entre tú y tu bebé.

En los primeros 3 años de vida, el cerebro de tu bebé crece más rápido que en cualquier otro momento, haciendo unas impresionantes 700 a 1,000 conexiones nuevas cada segundo. Cada cosa que haces con tu bebé, desde abrazos hasta cuidar de ellos, ayuda a desarrollar sus cerebros para las conexiones y para sentirse seguros.
Cuando respondes a los llantos de tu bebé, sonríes a sus caras graciosas, o cantas durante sus cambios de pañal, no solo estás comunicando, sino que también estás construyendo los caminos que les ayudarán a aprender, amar y a que les vaya bien a lo largo de sus vidas. Cuando conectas con ellos a través de actividades como hablar, leer, y cantar, tu cerebro produce una hormona especial llamada oxitocina. Esta hormona para “sentirse bien” ayuda tanto a ti como a tu bebé a sentirse más felices y menos estresados.
Puede que te preocupe tener el cuarto del bebé perfecto, los juguetes nuevos, o las mejores cosas para bebés, pero el regalo más valioso que un bebé puede recibir es el amor, tiempo y apoyo de sus padres. Aquí hay maneras fáciles y cotidianas para hacer tu vínculo más fuerte:
Responde a las necesidades de tu bebé: Levanta a tu bebé cuando llore. Míralo a los ojos cuando lo alimentes y cuando cambies sus pañales, y háblales todo el día. Por ejemplo, a la hora de comer, puedes decir, “¡Aquí viene tu botella! Esta leche te ayudará a crecer grande y fuerte.” Cuando tu bebé hace arrullos, responde con palabras como, “¡Oh, me estás contando de tu día! ¿Qué más pasó?”
Crea rutinas diarias: Ten siestas, comidas, historias y la hora de dormir a la misma hora cada día. Esto ayuda a tu bebé a sentirse seguro y a saber lo que viene después. Trata de crear una rutina para irse a dormir que incluya alimentar a tu bebé, escuchar juntos una suave canción de cuna, leer un libro simple, y dar abrazos y apapachos gentiles. También puedes cantar una “Canción de hola” especial cuando se despierte tu bebé o puedes usar la misma cobija cada vez que pase tiempo boca abajo.
Usa el poder del tacto: Da mucho contacto piel con piel, especialmente en las primeras semanas. Carga a tu bebe contra tu pecho en los momentos de silencio. Esta simple acción los ayuda a los dos a sentirse calmados y conectados. Intenta darle masajes gentiles cuando le cambies el pañal, usando caricias suaves en los brazos y piernas de tu bebé mientras dices, “¡Estos son tus fuertes bracitos que te ayudarán a alcanzar los juguetes!”
Habla, lee y canta todos los días: Desde el momento en que nace tu bebé, tu voz es su sonido favorito. Lean libros simples juntos, apuntando a las imágenes y diciendo cosas como, “¡Mira la pelota roja! ¿Puedes ver al perro feliz?” Inventa canciones sobre actividades diarias, como “¡Estamos cambiando tu pañal, limpio y seco, limpio y seco!” Aunque tu bebé aún no puede contestar, está escuchando y aprendiendo con cada palabra que dices.
Estar presente en el momento: Guarda tu celular en los tiempos de comida y juego. Mira a tu bebé a los ojos, sonríe, y hazles saber cuánta alegría te traen. A la hora del baño, estás conectando a través del tacto, el contacto visual, tu voz e incluso el juego. Todo esto te ayuda a crear un vínculo más fuerte.
Los vínculos más fuertes se pueden crear durante las actividades diarias que ya estás haciendo. Cuando vas al supermercado, describe lo que ves: “¡Vamos a llevar manzanas! Son rojas y redondas.” En los viajes en carro, pon música suave y habla sobre el lugar al que van. Hasta las actividades simples como salir a caminar o viajes en carro juntos pueden ser excelentes oportunidades para conectar con tu bebé.
Estas acciones simples no tienen que costar dinero, pero son muy valiosas para el cerebro en desarrollo de tu bebé. El vínculo seguro que creas se convertirá en la base que les ayudará a tener amistades saludables a lo largo de sus vidas, enfrentar el estrés y recuperarse de los momentos difíciles, aprender de y explorar su mundo con confianza, y a confiar en su valor propio y autoestima.
Los bebés necesitan atención con cariños constantes para ayudar a que sus cerebros crezcan de la mejor manera. Cuando los bebés no reciben este tipo de atención, puede hacer que algunas cosas sean más difíciles para ellos. Los niños que no reciben suficiente atención amorosa desde el principio pueden necesitar apoyo adicional con:
Aprender y recordar cosas nuevas: Es posible que necesiten más ayuda en la escuela con la lectura, las matemáticas o seguir instrucciones.
Manejar los sentimientos grandes y el estrés: Los niños pueden molestarse más fácilmente y necesitar ayuda adicional para aprender a calmarse cuando están preocupados o enojados.
Hacer y mantener amistades cercanas: Es posible que les resulte más difícil confiar en los demás o compartir sus sentimientos con amigos.
Sin embargo, los cerebros pueden sanar y crecer a lo largo de la vida. Aun si un niño no tuvo el mejor comienzo, el cuidado amoroso a cualquier edad puede ayudar. Cuando los niños que tuvieron comienzos difíciles reciben un apoyo constante y cariñoso, muchos pasan a vivir vidas felices y saludables. Tu amor y cuidado pueden hacer una diferencia real, no importa cuándo empieces.
La creación de confianza ocurre lentamente, no de una sola vez. Algunos días se sentirán más fáciles que otros, y eso es completamente normal. Es posible que tengas días en los que tu bebé llore más de lo habitual, que tengas días cuando sientas cansancio y agobio, o que tengas días cuando nada parece funcionar. Estos momentos difíciles no significan que estés haciendo algo mal.
La clave es ser constante, no perfecto:
Empieza poco a poco: Si te sientes abrumado, elige una sola actividad de vinculación y enfócate en esa actividad cada día. Tal vez sea hablarle a tu bebé durante un cambio de pañal o cantarle una canción a la hora del baño.
Pide ayuda cuando la necesites: Si te sientes triste o ansioso/a, o si estás teniendo problemas para conectarte con tu bebé, habla con un profesional médico o busca ayuda profesional. Muchos padres primerizos pasan por sentimientos difíciles, y hay personas que pueden ayudar.
Recuerda que los bebés perdonan: Tu bebé no espera que seas perfecta. Solo necesitan que sigas tratando de satisfacer sus necesidades con amor y cuidado.
Ante todo, confía en tus instintos. Conoces a tu bebé mejor que nadie. Si algo te parece bien para tu familia, probablemente lo es.
Tu amor, tiempo y presencia constante están construyendo las bases para toda la vida de tu hijo. Y cada vez que respondes a las necesidades de tu bebé, estás generando confianza.
Cuando tu bebé aprende que puede confiar en ti para satisfacer sus necesidades, aprende que el mundo es seguro, que las personas son confiables y que son dignas de amor. Es el regalo más grande que puedes darle: el conocimiento sólido de que son amados, valorados, seguros, y que eres alguien en quien siempre pueden confiar.






